Gusanos y mariposas

Nadie parece dudar que la Literatura (en su vertiente oral) empieza a andar con los primeros pasos bípedos del ser humano. Pocos cuestionarán que le sirvió de escudo o de lanza en sus aventuras cuando el homo sapiens se dispone a arrebatar a otros iguales un pedazo de tierra (o de agua). O cuando quiere mantener (o idealizar) la memoria de los hechos. La Ilíada, la Eneida, Os Lusíadas o El corazón de las tinieblas no son más que la punta de un iceberg que flota en el océano de la narrativa universal.

Así, a lo largo de la historia la Literatura va estableciendo fuertes lazos de hermanamiento con todas las actividades humanas porque, como ya escribió Terencio, “nada humano me es ajeno”. Se funde en un solo cuerpo con la Filosofía (“Utopía” de Tomas Moro), con la Teología (La Divina Comedia o la mística española), con la Justicia (las Partidas de Alfonso X),  con la Geografía (El Don apacible de Sólojov), con el Turismo (Vida de Santo Domingo de Silos de Gonzalo de Berceo), con la Economía (Introducción a un discurso sobre el estudio de la Economía civil de Jovellanos), y un largo etcétera.

Quizá una de las relaciones más tardías de la Literatura sea con la Medicina. Es verdad que hubo escarceos, pero casi siempre con más recelos que encuentros.

En 1615 publica Cervantes la segunda  parte  del Quijote, y  allí cuenta la aventura de Sancho Panza como gobernador de la ínsula Barataria, su gran anhelo desde que decidió acompañar al hidalgo por tierras desconocidas y remotas. Por fin el escudero era dueño de algo en algún sitio, pero va a ser un médico el que le amargue su mayor placer: el de la mesa. El primer día que le sirven el almuerzo como gobernador, se encontró acompañado de un caballero con aires de importancia quien, a cada plato que le servían, le decía latinajos incomprensibles con alguna cita de Hipócrates, a continuación le tocaba el plato con una varilla y poco después se lo retiraba. Y así hasta que Sancho –encendido en cólera- le pide explicaciones y el caballero le responde que en su calidad de médico debe atender a su salud y  que por eso impide que coma lo que podría hacerle mal, y así continúa hasta que el gobernador estalla diciéndole con el castellano más claro que tenía:  “…pues quíteseme  luego  de  delante,  si  no,  voto  al  sol  que  tome un  garrote,  y   que  a  garrotazos,  comenzando  por  él,  no me  ha  de  quedar  médico  en  toda  la  ínsula,  a  lo  menos, de  aquellos  que  yo  entienda  que  son  ignorantes;  que  a los  médicos  sabios,  prudentes  y   discretos,  los  pondré  sobre  mi  cabeza  y   los  honraré  como  a  personas  divinas. Y vuelvo a decir que se me vaya de aquí; si no, tomaré esta silla donde estoy sentado y se la estrellaré en la cabeza, y pídanmelo en residencia, que yo me descargaré con decir que hice servicio a Dios en matar a un mal médico, verdugo de la república.” (XLVII).

Más corrosivo es Quevedo con la Medicina en nuestro Siglo de Oro. A los médicos los llama “calavera”, “Herodes”, “licenciado Venenos”, “oficio de difuntos”, “la peste” o “verdugos”. En el romance “Quejas del abuso del dar a las mujeres”, el autor parodia la mirada de las mujeres con la sátira de los médicos como matadores:

Los médicos con que miras,

los dos ojos con que matas,

bachilleres por Toledo,

doctores por Salamanca.

O cuando se refiere a los dentistas en “Sacamuelas que quería concluir con la herramienta de una boca”:

¡Oh tú, que comes con ajenas muelas!

En otro lugar, en la corte francesa, Molière también critica la pedantería y las mentiras de los médicos ignorantes en dos de las comedias más conocidas, El médico a palos (1666) y El enfermo imaginario (1673). En ellas los galenos se refugian en el misterio de sus palabras ininteligibles y en sus gestos presuntuosos.

Habrá que esperar a la segunda mitad del siglo XIX para que el Realismo, o más exactamente el Naturalismo, cambie esa situación tan distante entre Literatura y Medicina. Es en el momento de las grandes revoluciones (la industrial, la burguesa) cuando la influencia de los científicos (Darwin, Mendel) van a configurar un nuevo mundo. Un mundo en el que el escritor comienza a observar la sociedad (y la trama literaria, por tanto) como si fuera un cuerpo que se rige por las inexorables leyes del determinismo biológico y ambiental.

Clase de Medicina en Londres, 1925. MacGregor/Topical Press Agency/Getty Images

Es el caso de Flubert (hijo y nieto de médicos) que publica en 1856 su obra Madame Bovary (padre de la novela moderna, según mantiene Mario Vargas Llosa).  Al final de la novela el autor hace que sintamos en nuestras carnes la terrible agonía y posterior muerte por envenenamiento a causa del arsénico que ingiere la protagonista, esposa de un médico (Charles Bovary). Además, el autor defiende para la literatura la “mirada médica” (“esa visión de lo verdadero  que es el único  medio de lograr  los grandes  efectos  de la  emoción”).

A partir de Flaubert,  se puede decir que el maridaje entre Literatura y Medicina llega hasta nuestros días con la ilusión del primer día. No es necesario recordar los casos del médico y excelente escritor Antón Chéjov o de nuestro Pío Baroja con El árbol de la ciencia, o del malogrado Luis Martín Santos, autor de la que es para muchos la mejor novela española del siglo XX, Tiempo de silencio, protagonizadas ambas por un médico.

Como el arte es más largo que la vida, el autor francés nos recuerda los eternos enigmas con los que nos atosiga la vida y que permanecen en el arte de todos los tiempos: la incertidumbre del ser humano con sus atribulaciones, la fuerza del amor, el silencioso paso del tiempo, casi siempre en un paisaje difuminado, casi espectral. En definitiva, arte y vida, Literatura y Medicina de la mano.

Un día, el premio Nobel de Literatura Bernard Shaw estaba en su casa inglesa y el jardinero le dijo: «Señor, el jardín está lleno de larvas», a lo que el dramaturgo le respondió: «¡Qué bien! Entonces tendremos mariposas». Sirva esta anécdota para entender mejor que donde los médicos diagnostican muerte y gusanos, la Literatura recrea el vuelo de unas hermosas mariposas.

 

Publicado en Literarias, revista de la Asociación de Escritores de Asturias (18-6-2011)

Por el románico rural en Sariego

Una de las ventajas de perderse con la bici por los caminos es encontrar visiones impensables, elementos que nos sorprenden porque no cuadran en nuestras mentes ordenadas de ciudadanos estabulados. Llama la atención el poder de reciclaje que tiene el campesinado, que no sólo recicla antiguas bañeras como bebederos para el ganado, como esta composición de cuatro elementos (en el bosque de Lindes):

También vemos otro paso más en el reciclaje con esta caseta para aperos campesinos encontrada en un prado de Sariego:

pero la generosidad del concejo de Sariego ofrece mucho más. En él nace el Nora, el río que más repta por el centro de Asturias. Por Sariego pasa el Camino de Santiago que atraviesa sus tierras interiores desde el convento de Valdediós hasta Siero como un costurón, perfectamente señalizado y acotado. Y el concejo nos muestra otras perlas, blancas como el color de nuestros ojos al agrandarse por la sorpresa: el mejor románico rural.

Ya lo anuncia la capilla de San Román, con restos prerrománicos, pero el mayor esplendor está en la iglesia de santa María de Narzana, siempre altiva y solitaria, aunque olvidada en nuestros días. Con el cementerio constituye un recinto cerrado por un muro de piedra, que indica su poder religioso. En otro momento fue monasterio de monjas, pero enseguida fue abducido por la voracidad del monasterio de las Pelayas de Oviedo. Con la disculpa de que las monjas llevaban una vida poco ejemplar en la aldea y con la prevención ante el peligro que representaba una comunidad de monjas en un ambiente asilvestrado por su ubicación, las Pelayas recogieron en su amantísimo seno a las monjas descarriadas y, a cambio, en un gesto de amor puro y protector, se quedaron con sus bienes materiales para protegerlos de la codicia de algunos campesinos.

Hoy, la iglesia, a pesar de algunas reformas innecesarias y del destrozo que produjo su quema en el 36, muestra un estado muy bien conservado. La belleza del pórtico se explica porque estuvo casi toda la vida protegido por un espacio añadido que lo resguardó de las inclemencias.

portada

También sorprende la excelente factura y conservación del ábside:

Ábside

Por tanto, no duden en perderse en alguno de los muchos caminos que tiene el concejo porque siempre podrán encontrar alguna joya a punto de perecer enterrada por el paso del tiempo y la desidia.

Exploradores

En la Literatura los territorios míticos (Macondo, Santa María, Comala, Celama, etc.) los descubrimos leyendo los libros donde están ubicados.

Para los que andamos por el monte con la bici también existen esos territorios, lugares de los que nos hablaron, que nos dijeron de su existencia, pero que algún obstáculo natural (praderías cercadas, ríos que no se pueden vadear, maleza, peñas) nos impide llegar. Uno de ellos es Borondes, una aldea perdida en uno de los valles de Grao. Está partida por el río Báscones y unida por un sólido puente de piedra.

En el escaso caserío, destaca una casa diferente, es La Bruñega, donde nació y se crió Isidoro Álvarez, sobrino de Ramón Areces y sucesor en la presidencia de El Corte Inglés durante 25 años, el periodo de más extensión y diversificación de estos grandes almacenes.

Por fin, y después de muchas vueltas y pérdidas por los valles y montañas, por sendas y caminos, en una mañana primaveral encontramos Borondes. Borondes existe.

CHANTAJE EN CARNAVAL

CHANTAJE EN CARNAVAL es una novela que trata sobre el miedo sin que sea de miedo. ¿Qué se puede hacer ante un chantaje? ¿Ofrecer dinero o algo con valor? De eso nada. La protagonista tiene un poder mucho más potente. Y no es un poder extraño ni sobrenatural.

Puedes leerla aquí.

No es una novela de aventuras, es la vida misma.

Postales rústicas e idílicas. Simetría

La simetría está presente en la mayoría de los seres vivos Pensemos en una mariposa o en un ciempiés. Para los humanos es una obsesión que forma parte en sus creaciones de todo tipo: matemáticas, físicas. También en las artes (Partenón, arte gótico, Renacimiento, etc.). En Literatura la simetría se busca con el ritmo, la versificación, la rima, las cesuras, el acento y la musicalidad.

En esta foto, tomada en la zona montañosa leonesa de Portilla de Luna, se alían naturaleza y arquitectura para conseguir una simetría de doble triangulación, ambas formadas con la misma sustancia. El triángulo montañoso es común en el perfil de muchos paisajes, y el triángulo religioso también es común en el cristianismo porque simboliza uno de los misterios de la Trinidad.

Ya lo decían los romanos: omne trinum est perfectum (todo lo trino es perfecto) por ser el polígono más simple.

Primavera

Fue en otro abril también luminoso, en 2014, cuando una docena de autores de la Asociación de Escritores de Asturias nos reunimos en la ovetense galería de arte Falcón Espacio Creativo para leer en una fiesta literaria unos textos que recogieran la inmensidad de la estación florida.

Así lo dice David Fueyo en el prólogo: “Queremos no solo elaborar una serie de textos alusivos a la primavera, sino hacerlo de una forma diferente desde doce puntos de vista distintos. En este pequeño libro hay versos, hay prosa, hay claridad, oscuridad, sencillez y barroquismo, hay lengua castellana y asturiana, pero sobre todo hay un importante nexo entre todos ellos más allá del canto propio, y es que todos están hechos en Asturias.”

Está editado por AEA en la colección Minimal y lleva como título PRIMAVERA ETERNA.

En este enlace puedes leer este relato de literatura epistolar, modalidad que siempre tuvo un gran cultivo. Cada época tiene sus características y este no iba a ser menos: dos adolescentes que en la actualidad se comunican por medio de correos electrónicos. El tema es el amor, ese sentimiento dual que siempre quema al que lo toca, el instrumento que te puede convertir en sádico o en víctima.

Es del 2013.

Pravia se merece este libro

Pravia lleva años acogiendo con una generosa hospitalidad a la Asociación de Escritores de Asturias, donde celebramos todos los otoños las Jornadas Literarias. 22 escritores recogemos con diferentes sensibilidades y estilos la diversidad de la villa y corte en los textos que componen el libro titulado PRAVIA CON TODAS LAS LETRAS. Es un regalo que le damos a quien tanto nos ofrece.

En el idus de marzo

El invierno ya da sus últimos pasos en este año excesivamente seco y soleado. Sólo en los altos queda algo de nieve, como en la peña Santa de Enol, al fondo de la foto.

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