Otra mirada

Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía.

Amín Maalouf

Seguramente habréis oído por ahí el mito de que los esquimales tienen 20, 40, 100 o más palabras para designar los diferentes tipos de nieve, el elemento con el que conviven a diario. Y es que no hay duda de que la sensibilidad humana valora de diferente forma aquello con lo que vive.

¿Y nosotros?

¿Qué palabras debe emplear el que vive un día cualquiera de septiembre en el Parque Natural de los Picos de Europa?

A pesar de lo abrupto del terreno y del clima extremo, existen pueblos, como Tielve, escondido en un valle situado 2.000 metros por debajo de las cumbres que espigan la cordillera. Pueblos abastecidos por el agua recién salida de manantiales, a veces acumulada en pilones para que puedan beber los humanos y el ganado.

Un ganado que se pierde por prados, camperasmajadas y laderas en la búsqueda de la hierba más tierna, la que crece gracias a la lluvia, el orballo y el sol, aunque este quede oculto a menudo por las nieblas y las nubes.

Al fono, el Macizo Central con el Urriellu en el centro, a su lado Peña Castil y los Picos Albos. A la derecha asoma tímidamente Peña Santa, en el Cornión.

En la braña siempre habrá una cabaña en la que el pastor dará cobijo a su rebaño o una cueva en la que madure el queso cabraliego de tres leches.

 

Para comunicar estos lugares asentados sobre moles de caliza, los vecinos desbrozaron sendas imposible por las que transitan con sus reses para comerciar con sus vecinos, para escapar del gélido fantasma de la nieve y el hielo o para subir a las praderías que la primavera convierte en pastizal.

La calzada de Caoru por el colláu de Posadoriu. Al fondo, el Macizo Central.

Aunque a veces tiene que aparecer la barbarie humana con un tendido de alta tensión para el suministro eléctrico en plena naturaleza.

El Urriellu desde el mayáu de Valfrío

 

Por otras partes la intervención humana es más respetuosa, con el uso de materiales  naturales, madera o piedra.

 

Contad las palabras empleadas en esta descripción cotidiana de la vida cabraliega. A continuación añadid otras tantas que no estén presentes aquí. Solo entonces podremos decir que estamos valorando la vida que nos rodea.

Dos consideraciones lingüísticas para terminar: el léxico de las diferentes lenguas esquimo-aleutianas que emplean los esquimales funciona de forma aglutinante o aditiva, es decir, es habitual que junten varias palabras para hacer una palabra compuesta y eso puede dar lugar a equívocos a la hora de contabilizar vocablos, es como si nuestros paraguas, desaguar, aguacero o aguafiestas los consideráramos como diferentes tipos de agua.

La segunda consideración es que en la lengua groenlandesa solo tiene dos palabras para la nieve: la que cae y la que está en el suelo.

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