Poder subterráneo

Aunque parezca mentira, la corriente eléctrica tiene en Asturias solo 100 años. La primera chispa surgió en la central hidráulica de La Malva, escondida en un valle perdido de Somiedo, con el agua de los lagos de Saliencia.

Con el tiempo, Asturias se fue llenando de pantanos, chimeneas de térmicas y molinos de los parques eólicos hasta convertirse en estos momentos en la región más contaminada de España.

En este entorno de polución y degradación paisajística, pasa desapercibida la presencia subterránea de la central hidráulica de Tanes.

Gruta central donde están los dos grupos energéticos

Es interesante porque no sólo está ahuecada en roca viva varios metros por debajo de las dos presas que le dan la fuerza del agua: la de Tanes y la de Rioseco. Además utiliza un sistema de tipo reversible del agua, un circuito cerrado que en el horario nocturno, cuando la oferta energética supera a la demanda, la central bombea agua de la presa inferior a la superior para aprovecharla de nuevo. Un hallazgo ecológico.

Y eso no es todo. Las dos presas del alto Nalón recogen agua que entra en circulación para el consumo humano de la región central. Y como es normal en estos casos, regula el cauce del río en situaciones de excesiva pluviometría.

Fue construida como una de las últimas obras hidrográficas que tanto le gustaban a Franco en un tiempo muy corto (1970-1978) con el diseño del arquitecto y artista Joaquín Vaquero Palacios y su hijo. Algunos vecinos del desaparecido pueblo de Tanes opusieron una resistencia numantina porque se negaban a que la presa inundara sus casas, pero ni las quejas parlamentarias de Santiago Carrillo al ministro de Obras Públicas pudieron detener la obra.

La estética de interior queda reflejada en la película Gary Cooper, que estás en los cielos (1981) de Pilar Miró, aunque también podría ser el decorado para una de la serie del espía más mediático, James Bond, el agente 007.

Túnel peatonal
Túnel carretero en el que ya se forman estalactitas

En el interior, el paisaje aparece agujereado por pasillos y tuberías interminables, controlado por mandos, llaves, reguladores y espitas, señalizado por carteles intimidatorios, iconos hirientes y flechas de  vivos colores.

A pesar de la discreción, en la central de Tanes se junta la eficiencia energética de forma ecológica con una estética artística. Un sueño industrial que debe alumbrar el futuro.

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